domingo, abril 23, 2017

Estrategias para minimizar situaciones desafiantes a la ética

Toda organización y empresa lucrativa tienen una proyección social. Brindan empleo a la comunidad y ofrecen bienes o servicios que satisfacen necesidades. Para cumplir con sus objetivos sean lucrativos o de beneficio social, es importante que la entidad lo haga aplicando los principios y valores de la ética, diseñando estrategias de satisfacción al cliente o beneficiario y a los empleados.

Para minimizar las situaciones desafiantes a la ética, una estrategia para hacerlo es que las operaciones y mecanismos deben funcionar conforme a las leyes vigentes del país y a las normas de producción o funcionamiento locales e internacionales si así fuere el caso. Si las operaciones funcionan de manera correcta, el empleado también actuará conforme a la ética. Si los procesos violan algún artículo de la ley, así mismo el empleado también.

En una organización empresarial, los principios y valores son clave para alcanzar las metas establecidas por la compañía donde laboran personas, cada una con diferente escala de valores adquirida en el entorno donde se desenvuelve.

Otra estrategia es que el reglamento interno de la empresa y el código de ética deben estar establecidos, conforme a las leyes laborales vigentes. Estos deben elaborarse al momento de crear la empresa. Dichas normas internas deben difundirse a los colaboradores dentro de la organización mediante inducciones y charlas. Deben redactarse de forma clara y precisa de modo que el empleado podrá entender lo que está permitido y lo que no dentro de la organización.

Una vez establecidas las reglas del juego, la compañía y el empleado deben cumplir con sus obligaciones y responsabilidades. El empleado deberá cumplir con las tareas asignadas  y la compañía pagará el salario acordado  en la fecha estipulada, según las leyes laborales.
Pero adicional a ello, la empresa será la principal responsable de promover el buen ambiente laboral dentro de la organización. Es la empresa la primera en establecer una buena relación con el empleado, y para ello dentro de sus estrategias, debe brindarle los insumos necesarios para cumplir con las tareas a satisfacción y promover un trato amable y respetuoso entre compañeros, aún cuando surjan tensiones por cuestión de trabajo.

Pero aún en medio de ambientes laborales favorables, se debe minimizar las situaciones que puedan desafiar a la ética. Contar con una política de resolución de conflictos que beneficie a todas las partes, sin menoscabo de la dignidad humana es una estrategia para reducir situaciones.

Otra estrategia es hacer cumplir el reglamento interno de la empresa al aplicar las sanciones que correspondan, según el caso. Los empleados también deben comprender que el desafío a la autoridad o romper una norma tendrá consecuencias. No se debe tolerar el mal comportamiento aunque se trate del mejor empleado de la corporación o del máximo ejecutivo de la empresa, esto con el fin de velar porque se mantenga el buen ambiente de trabajo para mantener los niveles de producción.

La empresa deberá tener cuidadosos procesos de selección de personal, para elegir a la persona idónea para cada puesto de trabajo. Las evaluaciones de perfiles sicológicos deberán ser lo más efectiva posible para evitar contratar personas que carezcan de moral o ética profesional.

Por su parte, el empleado podrá mitigar los desafíos a la ética, poniendo en práctica los valores que le dicta su ética profesional y sujetándose a las normas internas de la empresa, para evitar ser sancionado. El empleado también tiene derecho a investigar la empresa antes de optar a una plaza para asegurarse de que sea una empresa que practique valores y principios, para evitar cometer ilícitos.


Al aplicar los valores y principios de la ética profesional, tanto empresarios como colaboradores podrán lograr que el trabajo se desarrolle en una atmósfera laboral agradable, que motive a mejorar su desempeño.