
Dia memorable. Guatemala tiene nuevo presidente. Un ambiente de esperanza flota en el aire. Muchos ven con buenos ojos al nuevo mandatario. Por fin podría reducirse la violencia a su mínima expresión, como en los tiempos de Ubico, dirían algunos de buen kilometraje recorrido. A veces uno resulta contagiado con los buenos ánimos y eso me perturba. No hay que creer y no dejar de creer. ¿Qué será mejor? El viejo refrán reza "piensa mal y acertarás" y prefiero éste a creer que sucederá algo bueno. Y aunque parece pesimismo, es mejor no confiar demasiado para no verse defraudado después. Al contrario, deseo como todos, que éste sea un buen Gobierno, para bien de las nuevas autoridades y sobre todo para nosotros, que resultamos siendo siempre el jamón del sandwich. O como se dice, nosotros resultamos poniendo los muertos. Recordemos siempre poner los pies en la tierra, y que este o cualquier otro gobierno siempre favorecerá al grupo que lo llevó al poder y no al pueblo que finalmente fue utilizado para elegirlo. Por eso me enorgullezco de haber anulado mi voto y no participar de este circo y así lo haré hasta que aparezca alguien que sí esté dispuesto a gobernar a favor de la mayoría.
